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En esta sección dedicada a las investigaciones que se realizan en la Universidad de León hoy presentamos un trabajo que consiste en analizar cómo debe ajustarse una bicicleta para la práctica de ciclismo en mujeres (competición, recreación, fitness y salud), en términos de prevención de lesiones y confort. El trabajo lo lleva a cabo el Grupo de Investigación AMRED de la Universidad de León y se encuentra en el marco de la Red de Investigación en Ciclismo y Mujer, en la que participan diferentes Universidades españolas (León, Valencia, Pablo Olavide de Sevilla…) y extranjeras (Reims-Francia, Derby-Reino Unido…), así como los Centros de Alto Rendimiento de León (CAR de León y Barcelona (CAR de Sant Cugat). En los primeros trabajos se ha detectado que el ajuste de la bicicleta en mujeres practicantes de ciclismo indoor (spinning) no debe realizarse con los métodos tradicionales utilizados en hombres (por ejemplo, al elegir la altura del sillín), puesto que las mujeres suelen sentarse más retrasadas en el mismo y presentan diferencias antropométricas importantes respecto a los hombres (mayor anchura de la pelvis, menor tamaño del pie…). Además, algunas variables que configuran la geometría de la bicicleta deberían adaptarse específicamente a las mujeres (tipo y altura del sillín, longitud de la biela…) para permitirles una técnica de pedaleo saludable.

Es necesario transmitir una buena cultura de ajuste de la bicicleta a la población femenina que practica ciclismo.

Esta línea de investigación permitirá establecer nuevos y mejores métodos (ecuaciones para obtener las medidas de las bicicletas basadas en las dimensiones corporales de las ciclistas, análisis específico de la técnica de pedaleo en mujeres ciclistas) de ajuste de la altura del sillín, retraso del mismo respecto al eje de pedaleo y longitud de la biela (parte que une el eje de pedaleo y el pedal) en mujeres practicantes de ciclismo (todos los ámbitos, desde recreativo/ salud hasta fitness/competición). Esto, a su vez, contribuirá a que las practicantes tengan una mejor relación con la bicicleta, lo que previsiblemente disminuirá el riesgo de lesión (normalmente, por repetición o sobreuso) y aumentará su nivel de confort durante la práctica. Además, permitirá a los fabricantes de material de ciclismo adaptar mejor las geometrías de las bicicletas y sus accesorios a las características específicas de la mujer.

La investigación es útil porque el último informe del Consejo Superior de Deportes (2019) refleja un importante aumento de la participación de la mujer en actividades físico-deportivas (pasando del 29% en 2010 al 42% en 2015), un incremento muy superior al registrado para los hombres (del 46 al 50%, respectivamente). Además, el ciclismo es la tercera actividad físico-deportiva más practicada entre la población (10.3%), detrás del fitness (19.2%) y del running (10.6%), con un notable incremento de practicantes en los últimos años. Por lo tanto, se deduce que el número de mujeres que han comenzado a practicar ciclismo ha aumentado, siendo alrededor de un 5% de la población. Esto contrasta con el hecho de que la temática sobre el ajuste de la bicicleta a las características de los practicantes se había llevado a cabo tradicionalmente en hombres. Sería bastante útil que, a partir de los estudios científicos que que se están llevando a cabo por el Grupo AMRED, se estableciesen unas medidas de referencia para el ajuste de la bicicleta en las mujeres, así como unas consignas claras a los fabricantes sobre el material específico para la mujer.

Dado que el uso de la bicicleta en la ciudad, pasando por un paseo por el carril bici o la montaña, hasta la práctica de ciclismo indoor/spinning o la participación en competiciones ciclistas y de triatlón, son actividades cada vez más frecuentes, las aplicaciones de esta investigación a la vida cotidiana son evidentes. Es necesario transmitir una buena cultura de ajuste de la bicicleta a la población femenina que practica ciclismo. Por ejemplo, llegar al suelo con los pies mientras se está sentado en el sillín es un indicador de mal ajuste de la altura. Esto podría solucionarse dando referencias sobre la altura a la que debe colocarse el sillín, por ejemplo, en función de la estatura (o longitud de su pierna). De la misma forma, los sillines que utilizan los hombres son demasiado estrechos para las mujeres, lo que hace que se sienten más atrás, mostrando más molestias durante la práctica de ciclismo, y no permitiendo que ejecuten una buena técnica de pedaleo.